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viernes, 11 de octubre de 2013

SUEÑOS DE FUTURO




                               "No pienso nunca en el futuro porque llega muy pronto".
                                                                  
                                                          Albert Einstein   


Estábamos cenando, eran algo menos de las diez de la noche, me disponía a pinchar con el tenedor la ensalada común, dispusta en el centro de la mesa, cuando noté una mirada, al principio no le di importancia, pero me llamó la atención, y comencé a fijarme más. Era una mirada inquisitiva, a la vez que tímida, decidida, a la par que indecisa, tan llena de ilusión como de fastidio. A veces los chicos hacen estas cosas, cuando están a punto de pedirte algún capricho, sobre todo si son conscinetes de que suponen un gasto excesivo, o cuando saben que han hecho algo que no está bien, y sienten la necesidad de contarlo pero no saben por donde empezar. Transcurría el tiempo, el silencio ya resultaba cortante, miré a mi mujer y también me observaba de soslayo. Tuve la impresión de que algo no marchaba bien. Parafraseando la ley de Murphy, cuando algo va mal, lo más probable es que pueda ir peor.

Me desperté pronto, quizás, excesivamente pronto. Había sido una noche especialmente inquieta, desvelado, sumiéndome vencido a ratos, en un inquieto duermevela, que me obligaba a despabilarme cada cierto tiempo, devolviéndome a la vigilia con un dolor de cabeza tremendamente incómodo. Ya en la ducha, seguía dándole vueltas a la  cuestión, definitivamente no era capaz de reunir el valor, no sabía cómo decírselo a mi familia. El caso es que llevaba toda la semana sin apenas descansar, y mi mujer y los chicos, estaban demasiado pendientes, sentía que notaban mis ausencias, no físicas claro, pero en cosas puntuales, que en otras circunstancias hubiesen acaparado toda mi atención, me encontraban indiferente y como pensando en otra cosa. Tenía que continuar con la farsa, quizás, tuviese un golpe de suerte inesperado, que me ahorraría dar muchas explicaciones, que conforme pasaba el tiempo, más me costaba mentalizarme a dar de forma natural. Pensaba para mí mismo: esto no es normal, mientras continuaba con la mentira.

Terminé de asearme, salí del baño, me vestí y desayuné. Desprecié, como cada día, la segunda tostada con mantequilla a mi mujer y me dispuse a acudir, como desde hacía casi veinticinco años, al trabajo, sólo que comenzaba mi segunda semana de trabajar de mentira. Al salir del portal, en los contenedores de basura, estaba, como casi todas las mañanas desde... ya había perdido la memoria desde cuándo, un viejo conocido, que siempre se me quedaba mirando, y al que me parecía normal encontrarme allí, desaliñado, con su cada vez más mugroso abrigo de paño que portaba en todo tiempo, una figura enjuta, medio encorvada y sin nombre. Figura, conocida y anónima, al que en los útimos tiempos le acompañaban un número de personas cada vez mayor, todos ellos rebuscando en la basura algún objeto, cualquier cosa que de alguna manera pudiera ser aprovechable. De pronto, justamente esa mañana, me paré, observé, parece ser que con otros ojos, el panorama que veía. Me vinieron tantas cosas a la cabeza, tantas sensaciones atrasadas, tantos sentimientos ignorados o reprimidos, que casi me dejo vencer por todas esas frustaciones acumuladas durante los últimos años. Lo que veía no era justo, no, ni justo ni normal.

Eran las cuatro de la tarde, apenas faltaba una hora para salir cuando me dijeron que el jefe quería verme. Corrían tiempos difíciles, las cosas en la empresa habían estado mal, después se pusieron muy mal, pero últimamente, parecía que la tormenta había pasado, teníamos bastante trabajo. Era de los más antiguos en la empresa, una fábrica de productos de PVC y aluminio, el trabajo era duro, pero al menos cuando empecé a trabajar, el salario tampoco estaba mal, te daba para vivir. En los últimos años las cosas se habían complicado, los gastos eran mayores, con la universidad de los chicos, la hipoteca, las dos bajadas de salarios que tuvimos que soportar y demás, crearon situaciones bastante tensas, sobre todo en algunos momentos puntuales, a la hora de llegar a fin de mes. Pero íbamos tirando.

Pensativo, barajando varias posibilidades, fui al servicio, me lavé las manos y la cara, a pesar de frotarme con saña, la grasa de las manos no acababa de desprenderse del todo. Cuando salí, tras acabar de asearme, las manos me olían a lavavajillas, y notaba las encías cargadas, por lo que probablemente mi aliento resultaría bastante desagradable. Subí las escaleras metálicas que separaban la fábrica de la oficina, llamé y abrí la puerta todo en uno, me quedé mirando a Isabel, la secretaria, que me indicó que pasase al despacho contiguo. Volví a llamar, hasta que resonó un tenue y comedido "adelante", procedente del otro lado de la puerta. Don Arturo, el jefe, y el señor González, el contable, me esperaban, hecho que me sobresaltó, no me lo esperaba, y no me venía a la cabeza ningún motivo que justificase la presencia, a la vez, de nosotros tres en esa habitación. Los pocos motivos justificatorios que me venían, no me gustaban un pelo, la verdad, y no me parecía normal.

Me sentía observado, por todos, durante la cena. Incluso me vino la imagen de mi padre, de hacía muchos años, esa mirada dura, inquisitiva, apoyando una buena reprimenda, por algo que había hecho de forma incorrecta. Sentía que me habían descubierto, que mi familia sabía lo que les ocultaba, que me habían pillado, y no era capaz de crear argumentos que justificasen mi proceder. "Papá, voy a dejar los estudios". Me retumbó el sonido de aquellas palabras, más que en los oídos, en el cerebro, me quedé embelesado pensando que todo era debido  a un problema de acúfenos, que rememorando, me habían transportado al momento en que pronuncié esas mismas palabras ante mi padre, hacía ya muchos años."¿ Papá, me estás escuchando ?, te estoy diciendo que voy a dejar la carrera". Miré a mi hijo mayor, que esperaba sorprendido y expectante, el silencio dominaba la mesa, y yo sólo pude articular un simple: "¿cómo?".

_ ¿ Qué pasa colega ?, te noto preocupado. Tantas mañanas viéndonos y nunca te había notado como ahora.
_  Pues sí, estoy preocupado, pero llevo tiempo preocupado.- le contesté al "mendigo"-.
_  Pero tío, si eres un privilegiado, tú curras. ¿ Qué te preocupa ?.
_  Pues ahí está el tema, que no sé exactamente porqué me preocupo - le dije, sin saber muy bien a qué me refería-. Yo creo que me preocupa el futuro, el que todo por lo que he luchado en la vida se me venga abajo.
_  Que te preocupa "el futuro"?, tío, no me hagas reír, jajaja. Qué gracia me hace!.
_  Por qué se ríe de mí, simplemente me ha preguntado, y yo le estoy respondiendo- le dije -.
_ Ya, es que lo del futuro hace muchísima gracia a los que ni siquiera tenemos presente. Pero vamos; tampoco me lo tomes a mal.
_ Es que me preocupa el futuro de mis hijos, siempre he querido que estudiaran, para que fuesen más de lo que he sido yo: un simple obrero.
_ Los míos estudiaron, se tuvierno que buscar la vida fuera de España, uno es ingeniero aerodinámico y lleva dos años en Alemania, donde no le va mal, limpiando retretes, y el otro es un investigador en el campo de la genética, lleva tres años en EEUU y va tirando, es guía turístico y animador de una importante agencia de viajes.

Veía a mi padre reprendiéndome por dejar los estudios para ir a trabajar a una obra. Mi mujer diciéndome: "tranquilízate, no te preocupes tanto, llevas muchos años trabajando en la empresa, no puede ser que te echen". Don Arturo golpeándome aquel día: "Ya sabe que llevamos años de perdidas. Hemos pensado en una reestructuración de la plantilla. Se le indemnizará con lo que le pertenezca según la legalidad vigente". Que traducido; quería decir que me ponían en la calle con cuatro perras, tras casi media vida laboral trabajando para la misma empresa. Con cincuenta y cuatro años y sin expectativas de poder encontrar otro empleo, tengo amigos y conocidos de mi edad, que tras perder el empleo, llevan años sin que nadie les contrate y tienen la convicción de que nunca más volverán a trabajar. Joder!, y eso es normal?.

_ No puedo creerlo, en serio.
_ A qué te refieres.
_ A lo de tus hijos; estudiaron, se prepararon, y según cuentas, se dedican a cosas que no tienen nada que ver con la preparación que tienen, encima fuera de su país. Increíble!. ¡Pero qué futuro nos espera!.
_ Lo tuyo con el futuro es obsesivo colega. ¿ Pero es que tú no te informas?. Puedo mostrarte miles de personas, sólo en esta ciudad, que se ríen del futuro, porque ni siquiera tienen presente. Cientos de miles, que malviven, rozando la indigencia. Millones de seres que ocultan su miseria, las pasan canutas para llegar a fin de mes, y en muchos casos lo ocultan. He visto ancianos poco mayores que yo, morir solos, despreciados. He visto principalmente dos tipos de personas; los que como tú, hasta ahora, nos ven, sienten lástima, pero nos ignoran, y los que nos dan de lado, como si la cosa no fuese con ellos, y fuésemos algo molesto que hay que exterminar.
_ Verás yo... no sé cómo decirlo, me han despedido del puestro de trabajo que ocupaba desde hace muchos años. Todo mi mundo se derrumbó en ese momento. Además no soy capaz de contárselo a mi familia, me veo incapaz de reunir el suficiente  valor para sesgar de golpe la ilusión y esperanza de futuro de toda mi familia.
_ "Valor", ese es nuestro mayor problema colega, nos han dejado vivir una "ilusión", no hemos sabido luchar para poner las cosas en su sitio, y nos hemos condenado a un futuro de indigencia.

Me quedé mirando a los ojos al mendigo conocido, mi nuevo amigo, descubrí toda la sabiduría en su mirada, fijé mi atención en sus pupilas, me concentré en el tono de sus palabras despierta conciencias. Vi tanto odio, rabia y sufrimientos acumulados, que me quedé casi paralizado, perplejo: él era el futuro. El futuro de los desahuciados por un sistema asocial, en el que prevalecen intereses mercantiles, por encima de las personas, anteponiendo los privilegios de unos pocos por encima de lo conveniene para la mayoría del pueblo. Abatido, sentí que la conciencia me gritaba que, así, no hay futuro.

Comencé a gritar:
_ ¡NO HAY FUTURO, NO HAY FUTURO! - mientras gritaba alterado, sentía, que una voz conocida y sosegada procuraba calmarme, al principio me parecía muy lejana, pero cada vez resultaba más cercana a la par que conocida. Noté que comenzaban a mecerme, primero, de forma suave, pero yo seguía gritando, por lo que el balanceo comenzó a ser más pronuciado, más agresivo, hasta que, dada la insistencia de mis gritos, comencé a notar un zarandeo, que realizado de forma reiterativa consiguió hacereme volver a la realidad.

Abrí los ojos desconcertado; el mayor de mis dos hijos me zarandeaba de forma brusca, agarrándome por ambos hombros, con expresión preocupada, me gritaba de forma reiterativa: "PAPÁ DESPIERTA". Me le quedé mirando, desconcertado, le pregunté: "dime que no dejas los estudios, dime que todo ha sido un mal sueño. Dime que no renuncias al futuro, que el futuro existe. Mi hijo se me quedó mirando absorto, como el resto de la familia, miré de refilón por la ventana, y pude ver como el mendigo conocido me saludaba agitando la mano, con una media sonrisa en su rostro.

jueves, 12 de septiembre de 2013

HACIA ATRÁS


     

                               
                               "Cuanto más pensemos, más nos faltará por pensar." 

                                                      Jesús Ibáñez           
                         

  El verano de 1940 resultó especialmente caluroso, todo el mundo lo comentaba en La Parrilla y en varias comarcas de los alrededores de Cuenca. Resultó un año tremendamente doloroso, por un lado; hacía poco que acabó la Guerra Civil en España, con la victoria de los golpistas de Franco, y por otro; hacía escasos meses, que había estallado la II Guerra Mundial. De todas formas, en un pueblo como La Parrilla, todos estos hechos tan trascendentales para la historia, apenas si se hicieron notar, con la debida intensidad, en el día a día de sus habitantes.

La guerra en España acabó oficialmente el 1 de Abril de 1939, pero ya hacía algunos meses, que comenzaron a reaparecer los ricos del pueblo, los caciques, que se mantuvieron escondidos, durante gran parte de la contienda, algunos, en las cámaras, desvanes, incluso en habitaciones ocultas por tabiques superpuestos, en sus propias casas. Salieron de sus escondrijos como las ratas, para retomar sus posesiones como leones.

Dos niños retozan junto a su abuelo, que postrado por la edad sobre el sofá, les sonríe, ellos, le ven en parte, como una especie de niño grande, que les cuenta unas historias extrañas, sobre tiempos remotos, que debieron de ser un aburrimiento, pero que a veces les gusta escucharlas, porque o son muy tristes que dan pena o son muy alegres y les entran ganas de reírse. "¿Abuelo, tú estuviste en la guerra?". Le pregunta el niño, sin saber exactamente lo que conlleva la pregunta. El abuelo se queda mirando al mayor de sus dos nietos, - con diez años - la mirada un tanto perdida, y le contesta rememorando: "Ah, la guerra, sí. ¡ Qué tiempos aquellos !. Yo no estuve, pero dos de mis hermanos sí, uno de ellos, perdió la vida en ella".

Ángel, todavía no tenía los catorce años cuando empezó a trabajar para la casa de Antonia "la sastra", eran vecinos de toda la vida, vivían justo enfrente en la calle Altillo del Castillo, pero a las dos familias, a pesar de la amistad, las separaba algo más que el ancho de una calle. El niño, comenzaba a sentir el desencanto de lo que significaba el trabajar como asalariado. Hasta entonces, venía ayudando a su padre en algunas faenas de labranza y tareas de la casa, trabajo no remunerado, pero ahora le pagarían la cantidad de dos pesetas por día de trabajo. Por lo que comenzó a sentir en sus propias carnes la esencia del capitalismo: la explotación, el abuso y la avaricia.

El trabajo era duro y la jornada larga, Dionisio, su jefe, tenía mucha confianza con su familia, precisamente por eso, probablemente, el abuso era mayor. Ángel, solía volver del campo tras acabar su jornada laboral, poco antes de las doce de la noche, picaba algo de lo que le tenía preparado su madre de cena y se acostaba. Antes de las tres y media de la madrugada, ya estaba el buen hombre aporreando los portones de la casa del muchacho y llamándolo a voces, para que se levantara y acudiese de nuevo al trabajo. Sacar agua del pozo a cubos, para que bebieran casi cincuenta mulas, - "los sastres" eran tratantes de mulas, las compraban pequeñas, las criaban, las domesticaban y luego las vendían por toda la comarca - limpiar la cuadra, tener preparados dos carros con un par de mulas cada uno, para acercar a los labradores, que eran principalmente mujeres en aquella época, y acarrear durante todo el día la cosecha, desde los campos de labranza hasta la era, donde se extendía la mies para comenzar a trillar, esa era su rutina diaria, a no ser, que le mandasen hacer otra cosa entremedias. Total que casi todos los días cuando quería llegar a casa eran poco menos de las doce de la noche, y sabía que al día siguiente se tenía que levantar a las cuatro de la madrugada, para volver a empezar. Aun así, don Dionisio, tenía por costumbre el acudir todas y cada una de las madrugadas de aquel caluroso estío, a llamarle a voces, golpeando los portones de su casa para despertarle. Hasta que una mañana, casi acabando la canícula, le hizo ver que esa forma era errónea, porque él sabía que tenía que acudir al trabajo, y que eso lo podía hacer, si acaso, cuando hubiese comprobado falta de responsabilidad, que de momento no era el caso, por su parte. Pero cuando acabó la guerra, esa gente, estaban muy creciditos, no se las atenían con nadie, por lo que se vió obligado a mandarle directamente a hacer puñetas.

"¿Abuelo, en el pueblo, había policía?". "No, lo que había era Guardia Civil" - contesta rememorando, con la  mirada un tanto perdida -.
"¿ Pegaban por entonces a la gente ?". Le pregunta de nuevo el nieto, esperando respuestas que casi se sabe de memoria. "En aquella época, después de la guerra, los trabajadores teníamos que andar más derechos que velas. ¡Cualquiera se desmandaba!. Si te cruzabas con la pareja - de guardias civiles - por los caminos de las afueras del pueblo y les saludabas, malo, si pasabas sin decirles nada, malo también, eso que te conocían, al menos los del pueblo. Pero claro; si tenías fama de ser un poco más rebelde, y yo, y algunos más la teníamos, pues ya te tenían entre ojos. Anda que no me habrán quitado a mí, sin motivo, cargas de leña en el invierno, y hacer que se las llevaras a ellos al cuartelillo para calentarse gratis".

El abuelo prosigue con su retahíla, mientras que el menor de los nietos enciende una vídeoconsola portátil.
"No hemos pasado nada en aquellos tiempos con esa gentuza, pues no estaban creciditos ni nada después de haber ganado la guerra. Luego; por si fuera poco, estuve trabajando para "los remolines", eran los más ricos del pueblo, menudos franquistas fachones, uno de los hermanos murió en la división azul. Todo se les hacía poco para sacarte bien la pringue, una noche sí y la otra no, tenías que ir a dormir a la cuadra, para dar de comer al ganado.

"Abuelo, ¿ pero tú pasaste hambre en el pueblo?" - le pregunta el más pequeño, mientras descansa para que juegue una partida su hermano -. "No hijo - le contesta el abuelo - la verdad, es que hambre no he pasado, a pesar del racionamiento que había después de la guerra. Entonces existía el estraperlo, que por una parte nos permitía vender lo poco que `nos sobraba´, algunas veces era revender mercancia: panes, aceite, leche, huevos, y te jugabas el acabar en el cuartelillo, incluso en la cárcel, si no te entendías con los guardias. Con estos trapicheos, se conseguía algo de dinero, para a su vez, poder comprar otros alimentos que te hicieran falta, aunque, sí había quien se dedicaba siempre al estraperlo y lo consideraba como su negocio, además le daba para vivir, algunos bastante bien, por cierto".

"¿Por qué  te viniste del pueblo, es que no había trabajo?" - preguntaba el niño mientras le pasaba la vídeoconsola a su hermano - .
"En La Parrilla, en aquellos años, había trabajo a ´punta pala`, no faltaba: lo que no había era futuro. Me casé allí y tuve mi primer hijo, pero me di cuenta que la vida en mi pueblo era eso, estar hecho un esclavo, sin tener vida, nada más que trabajando, para que vivieran ellos, los ricos. Llevar una vida servil, sumisa, sin poder rechistar por nada, si es que no querías tener problemas, todo, para ofrecerle un porvenir lleno de resignación a mis hijos. No me gustaba y quería creer que la vida era otra cosa. Porque una cosa es trabajar, que hay que trabajar, y duro, si hace falta, y otra cosa es que te tengan como un esclavo. Pero por lo que veo en estos tiempos, los de siempre, han decidido que volvamos hacia atrás, esperemos que no haya que esperar otros cuarenta años de atraso, para tratar de avanzar. Porque eso ya lo viví a partir del verano de 1940.

Mientras los niños siguen disfrutando de su vídeojuego, el abuelo, rememora hechos de la vida de Ángel, sus historias de un tiempo pasado, que no volverá, y bueno será luchar porque no vuelvan.

miércoles, 21 de agosto de 2013

EL FINAL DEL VERANO



   


¿Por qué sólo se es partidario de la autodeterminación de los pueblos allí donde se espera sacar provecho de ello?.
                                                 
                                                         Hermann Hesse
                                                               
                                                     

Todos podemos recordar lo aburridísimos que resultaban antes los veranos. Pero ha sido llegar D. Mariano al gobierno, y comenzar a buscar soluciones, sobre todo, para los gravísimos problemas que afloran con el comienzo del estío. Ya desde la oposición; el Sr. Rajoy, nos apuntaba que teníamos un problema de competitividad, pero tras  hacerse con el poder, no tardó en puntualizarnos, que más bien, se trataba de un problema de competición. Por lo que como persona totalmente carente de hipocresía, comenzó a predicar con el ejemplo.

La prueba la tenemos este mismo verano, en el que hemos podido verle, compitiendo a la carrera con Suárez Costa, marido de Ana Pastor, actual Ministra de Fomento y parece ser que la nueva mujer de confianza de nuestro presidente dentro del gobierno. Por tanto; conociendo la trayectoria del gallego, en cuanto a personas en las que deposita su confianza se refiere, presuntamente, la próxima candidata a asestarle la puñalada por la espalda.

También contamos con un Rubalcaba, con mucha predisposición a colaborar en esta batalla encarnizada contra el aburrimiento. Tanto es así, que este año, se autoproclamó el encargado de poner la emoción: la emoción de censura. Al final, emoción, lo que se dice emoción, la verdad, es que no hubo mucha. Pero sí que hubo bastante censura, ya que, durante la comparecencia en el Senado, por el caso Bárcenas, de nuestro máximo gobernante, lo único que nos quedó claro es: que todo es verdad, salvo alguna cosa.

Es que hasta la Justicia colabora, no sólo con el Gobierno, sino también con el PP - partido en el gobierno - en ese afán por mantener al pueblo entretenido, en estos duros días de asueto. Y precisamente; qué mejor forma de llegar al pueblo, que despertándole el sentimiento patrio, incluso, si fuera menester, incitándole a una guerra tan improbable como ficticia, contra el enemigo a lo largo de siglos de historia: "el perro inglés". Tensión en el conflicto de Gibraltar, que por otra parte, es directamente proporcional, a la expectación que puedan despertar, en el pueblo, las declaraciones ante el Juez de dirigentes y ex-dirigentes, presuntamente corruptos, del partido en el Gobierno.

Podemos estar satisfechos, ya que existen numerosas entidades colaboradoras con la causa de mantener entretenido al pueblo a costa de lo que sea. Ante las exigencias del FMI, las recomendaciones de la UE, las imposiciones del BCE y los consejos de la OCDE y CEE. A don Mariano se le ve muy predispuesto a convertir al conjunto del pueblo español en mierduristas: dícese de la nueva clase trabajadora, que roza el esclavismo, obligada a trabajar por un salario conformado por unos euros de mierda.

Mientras tanto; nos las meten cuadriculadas por otro lado,
debemos recordar - lo de prometer, hoy por hoy, son palabras mayores - que doña Soraya dijo que la reforma financiera, no costaría ni un euro al contribuyente español. Al parecer, se equivocó, en apenas 36 mil milllones de euros, que son los que reconoce el gobierno de don Mariano como incobrables, en este mes de Agosto. Justo, casi coincide la cantidad exacta, con los recortes que van a perpetrar en la educación y la sanidad  públicas, esa que resulta carísima e inasumible.

Además; contamos con el empeño de la ministra Báñez, y su afán por convertirnos a todos nosotros  en una mezcla de espías, chivatos y delatores, de nuestros propios vecinos, para que no confundamos  los merecidísimos  sobresueldos legales de doscientos mil euros de la cúpula del PP, con el gravísimo fraude  de 400 € de algunos parados.

Luego tenemos a Soledad Becerril, marquesa y defensora del pueblo de sí mismo. Si es que esto es para no aburrirse. Resulta que doña Soledad, no recurrirá la ley antidesahucios del PP ante el Tribunal Constitucional, como le indicaba la PAH - Plataforma de Afectados por la Hipoteca - porque ya lo ha hecho el PSOE, el cual, en su día, no apoyó en el Congreso el recurso presentado por la PAH, debido a ese sentido "remunerativo", que tienen todos los partido amparados por nuestro sistema, que consiste en no mover un dedo si no se adquiere algún tipo de protagonismo o beneficio electoral.

Lo dicho; a ver si empiezan en serio las competiciones de fútbol, que es como D. Mariano y los suyos se sienten a salvo, en su garantía de que nos tienen entretenidos. Es que sino, en lo que queda de verano, capaces son de poner a la Armada Española a pescar Camerones.

jueves, 8 de agosto de 2013

FIN DE LA CITA



                “Cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen, pierden el respeto.”  
                                                        Georg C. Lichtenberg      "( Fin de la Cita )"


Vivimos en la República Bananera de Apaña, pero con el duro matiz, de que ni siquiera somos una república. En los últimos tiempos, se ha hecho más patente, si cabe, que somos una especie de Bundesland, propiedad de los bancos alemanes y a disposición de los mercados y la troika, para asegurar el cobro de intereses y ganacias a corto plazo. Hemos pasado; de ser el falso espejismo de la octava potencia económica mundial, a volver a la realidad; como la colonia de Estados Unidos, que siempre hemos sido y de la que comienza a salir, a raudales, todos los olores y excrementos putrefactos acumulados durante décadas bajo capas y capas de maquillaje.

El pasado 1 de agosto, además de la operación salida de vacaciones, contradiciendo todas las previsiones, el presidente, se dio una pasada por el Senado, para tratar de engañarnos con unas explicaciones, sobre lo que, presuntamente, todos ya sabemos. La única sorpresa, fue que la comparecencia tuviese lugar de forma física, y no, como nos tiene acostumbrados don Mariano, a través de una pantalla de plasma.

Sólo añadir; en defensa de los motivos de la comparecencia del Sr. Rajoy, que fue provocada por las críticas de la prensa internacional, el final de la Liga BBVA y el hecho insólito de que el Tour de Francia lo ganase un inglés, además, acentuadas por la imposibilidad, tras convertir a un conductor de tren en una especie de Dios con responsabilidades míticas, de acaparar todas las atenciones de criminalización de Apaña.


Las personas que retrasaron el comienzo de sus vacaciones, para escuchar expectantes, las explicaciones que pudiera ofrecerles su presidente sobre el caso de corrupción y financiación ilegal más alucinante, sacado a la luz, de todos los tiempos en el reino de Apaña, se llevó, cuando menos, una tremenda decepción.  

Tras hacernos una descripción de la economía española, que constata que el presidente, no vio ni un solo programa del Conde Draco, se esmeró en presentarnos una realidad social, que nos hace pensar; o que hemos estado dormidos los últimos veinte meses; o que cuando menos, nos hemos perdido algo: el presidente dijo "Bárcenas", es más, se constató a sí mismo que existe un "caso Bárcenas".
 

Pero ahí, tras entonar las causas del "mea culpa", se acabaron toda las expectativas, dejando a cualquier persona con dos dedos de frente, con motivos para orinarse y no ser capaz de echar gota, creando la disyuntiva de que Rajoy; o bien es corrupto; o bien es idiota, o si incluso, lo más probable es que sea las dos cosas a la vez. 
Antes de que  Don Mariano acabase de leernos, al parecer con letra medianamente inteligible, las dos intervenciones que le habían escrito, en el que aparecían insertadas las bravuconadas y milagros económicos de un país inexistente. Antes, incluso, de que el Sr. Rajoy nos convenciese con, su ya famoso: "España va mejor". El FMI, había redactado otro paquete de "soluciones", que cuando menos, pone en entredicho su exitosa reforma laboral y ostentoso pavoneo de recuperación económica. 

No me extraña que la institución presidida por la Sra. Lagarde, se llame fondo, ya que la verdad es que no se puede caer más bajo. A pesar de haberse comprobado, e incluso, en algunas ocasiones reconocido que sus medidas y recomendaciones no funcionan, y que más, que ser la solución, se convierten en el problema que acomete a los pueblos al camino de la indigencia. El FMI sigue erre que erre, cargando sobre los mismos de siempre y recomendando las mismas doctrinas neoliberales.

Qué podemos esperar de un país, donde la ministra de trabajo, siempre ha conseguido su empleo asignada a dedo, que además, por solidaridad nos pide que seamos chivatos de los trabajadores que cobren en negro.

El FMI recomienda bajar el sueldo a los trabajadores un 10%, la UE, está de acuerdo, la CEOE se embala y pide poder hacer con el sueldo y la jornada del trabajador lo que le plazca, el gobierno, no sólo no se decanta, sino, que da el cante y nos pide que seamos chivatos. Si un trabajador que gana, en el mejor de los casos 1000 €, se le debe rebajar el sueldo un 10%, un buen acto solidario, sería que en proporción, todos ellos, todos los cargos de estas instituciones se rebajasen el sueldo un 60% por ejemplo, dejando constancia de que efectivamente, todos, debemos apretarnos el cinturón.

Cada vez entiendo mejor a Mariano, cuando comentó de soslayo a Soraya, justo antes de abandonar el edificio del Senado: " Esto sólo lo arregla el montar unas Malvinas, o bien, otro Perejil".


lunes, 20 de mayo de 2013

UNA HISTORIA ( Tercera Parte )







“Bajo un gobierno que encarcela injustamente a cualquiera, el verdadero lugar de un hombre justo es también una prisión.”  
                                                        
                                                     Henry David Thoreau




                                                                                                                                                                                                                    Madrid, madrugada del 17 de Mayo





Mi cabeza era un hervidero. Acudían a mi memoria recuerdos de un pasado no tan lejano. Muchas asambleas, reuniones y debates a cuestas. Muchas opiniones vertidas y atendidas. Cantidad de ideas escuchadas. Escuchar a gente desolada, resentida también, ilusionados otros, pero todos con la esperanza de ser capaces de crear un futuro. Cada persona un pensamiento, cada pensamiento un cúmulo distinto de ideas. Diversas formas de enfocar el mismo tema. Distintos puntos de vista que buscan convergir  en el mismo logro. Distintos medios para conseguir el mismo fin: crear un futuro. Tratar de amortiguar el dolor, minimizarlo al máximo. Repetirme a mí mismo como una retahíla: “todo cuenta, todo es lucha “. Luchar contra un sistema injusto, que criminaliza todo lo que pone en peligro los valores establecidos e impuestos por él mismo. Me preguntaba a mí mismo sin encontrar respuesta: pero por qué cojones estoy aquí ?. Y vuelta a empezar, como un pez que se muerde la cola. Se presentaba una noche larga, muy larga e insomne. 


A la mañana siguiente bien temprano, vinieron a buscarme a la celda cuando apenas hacía un cuarto de hora que había acabado de desayunar. Me condujeron a un cuarto, que me recordó a los que se acostumbra a ver en los interrogatorios policiales de las películas americanas. El guardia me dijo que me sentara y esperara. Las paredes de la habitación, aunque en mejor estado que las de la celda, necesitaban una mano de pintura de forma urgente. Tenía una pantalla de cristal opaco, enfrente, justo delante de mí, una mesa, tipo escritorio sin cajones de color oscuro, encima, un cenicero de latón color cobre. Irrumpieron en la habitación dos individuos,  por el aspecto supuse que se trataba de dos agentes de paisano. El que iba delante vestía chaqueta de sport, pantalones chinos y mocasines, de estatura media, barba de varios días y unos treinta y cinco años. El que entró después, cerrando la puerta tras de sí, vestía traje de chaqueta y corbata, algo más alto que el otro agente, era pobre de pelo y llevaba gafas, aparentaba más de cincuenta años. Sin más preámbulos, comenzaron un bombardeo masivo de preguntas.Empezaron por datos que ya conocían sobre mi persona: nombre, apellidos, domicilio, etc. Observé que no portaban ningún tipo de papel y que ni se molestaban en tomar nota de lo que decía. Sin previo aviso, el más joven de los dos agentes, se quedó mirándome fijamente a los ojos y me dijo: “Chaval, no sé si eres consciente de que estás metido en un buen lío”. 


 
No sé exactamente si fue la forma de pronunciar las palabras, o la expresión de su cara mientras me las escupía, pero consiguió convencerme, debo reconocer que me convenció. Tomé conciencia de que las cosas se me complicaban. Lo peor de todo, es que no tenía ni puñetera idea de a qué se refería. Tan sólo pude balbucir un casi ininteligible “esto debe de tratarse de un error agente”. Entonces entró en acción el más maduro de los dos, no sé bien de dónde sacó una foto que arrojó encima de la mesa, justo delante de mí, mientras el más joven me espetaba de forma tajante: “ ¡¡conoce a éste sujeto!? ”.  Al ver el rostro que aparecía en la foto, fue como si me volviesen a golpear en la cabeza igual que la noche anterior, durante la detención. Empezaron a acudir a mi mente imágenes de un pasado reciente; escenas sin importancia, comenzaron de pronto a adquirir relevancia.


-          Mira éste es Pedro, le recuerdas, es el compañero de la Asamblea de Carabanchel.
-          Hola Pedro, qué tal?.
-          Pues aquí, compañero, a ver si somos capaces de petar esto.
-          Sí, esto hay que petarlo, pero por lo que tengo entendido, hoy la cosa es tranquila.


Cuando volví a la realidad, tenía la cara del agente más joven muy pegada a mi cara y con expresión severa, me decía:  “ Me estás escuchando?. Quiero que te concentres y me digas si conoces a este sujeto “. Tratando de ganar tiempo, completamente descolocado y con la mente en otro sitio le contesté que “ no estaba del todo seguro, pero que desconocía de qué iba todo este asunto “. 



 -           Veréis, yo pienso igual que vosotros, sólo que como podéis ver, pasa el tiempo y los resultados son escasos. Creo que la lucha debe ser más activa, debemos responder a su violencia de forma proporcional .No debemos dejar que crean que nos amedrentan, y no podemos perder más tiempo.
-            A qué te refieres exactamente con lo de “ lucha más activa y a responder de forma proporcional ”.
-            Pues a que debemos ser más incisivos a la hora de reclamar nuestros derechos. La protesta pacífica no funciona, se la pasan por el arco del triunfo. Debemos pasar a la acción…
-         Joder, más acción…
-         Me refiero a otro tipo de acción, una más efectiva. Creo que me entiendes.


Al verme pensativo; el del traje y la corbata, volvió a hacerlo, se sacó otra foto de no sé dónde y me puso delante de las narices una imagen de la misma persona estrechando mi mano con expresión afectuosa:


_Verá – le dije – no sé muy bien de qué va todo esto, ni siquiera sé de qué se me acusa para haber sido arrestado de esta forma. Pero si lo que me están realizando es un interrogatorio en toda regla, exijo la presencia de mi abogado, asegurándoles que dispongo de medios para costeármelo.


_Tranquilo, chaval, no te pongas nervioso – contestó el más joven de los agentes – de momento sólo estamos conversando.

_ Hay dos formas  de hacerlo – intervino el del traje mientras se acercaba más a la mesa – una fácil y otra digamos… muy difícil para ti. Si colaboras con nosotros, se te acusará simplemente de incitación a la violencia, participación en manifestación no autorizada y desacato. Apenas una pasada por el Juez, la cosa no creo que llegue siquiera a multa. La otra alternativa, tenemos tiempo para pensarla y te aseguro que no te resultará nada agradable.


Cerré los ojos, los apreté muy fuerte y pensé para mis adentros “que sea un sueño por favor, que todo esto sea un mal sueño, que cuando abra los ojos esto no sea real. Prometo dejar los porros – bueno, o casi – y ser más ordenado. Pero por favor que esto no me esté pasando de verdad". "Hay que joderse - me dije - con el mogollón en que me he metido y todavía tengo tiempo para la ironía".

_ A qué se refieren exactamente cuando me hablan de “ colaborar “. - dije contrariado -.


_El tipo de la foto es un activista de la Asamblea de Carabanchel, además de tener conexión con grupos ultras y antisistemas, también lidera  un grupo de toca pelotas que comienzan a resultar especialmente peligrosos para la sociedad. Auténticos terroristas, vaya. Hay gente que empieza a ponerse muy nerviosa y les quieren fuera, quiere quitar de la circulación a todo el paquete de una tacada. Y por supuesto, queremos saber quien está por encima de él. Sabemos que uno de los que recibe órdenes  directas, es alguien, al que todas las fuentes indican que es conocido en los círculos como “El Disidente”.


_ Como ya sabrán; yo tan sólo soy un mindundi. Siento no poderles ayudar en todo esto. Insisto en el tema de que no sé exactamente el  porqué estoy detenido.
 
_  Esperamos que dejes de hacerte el chico listo y colabores. Dinos; qué sabes sobre “el Disidente”?. 

_ “El Disidente”?. No sé nada sobre él, se lo puedo asegurar.


Definitivamente; convine conmigo mismo en que el agente del traje, sin lugar a dudas, podría ser alguna especie de ilusionista del papel, experto en filigranas, que hacía aparecer de forma mágica y de improviso, imágenes impresas. Ya que volvió a hacerlo: sin darse importancia ninguna, hizo aparecer ante mis ojos una serie de fotografías junto a mi amigo José, en distintos lugares, incluso en los mismos lugares, pero en diferentes días y ocasiones. 


_ Conoces al tipo de las fotos?. – me preguntó el más joven de los agentes, mientras el del traje me observaba, atento, expectante, pendiente de algo, que yo ignoraba qué podía ser.


_ Usted qué cree?. – iban a interrumpirme malhumorados, cuando continué diciendo – no es que le conozca es que me he casi, casi, criado con él. Se llama José.


_ Ya sabemos que se llama José – aseguró el mayor de los policías – lo que queremos que nos digas es si es “el Disidente”.


_ José?. joder tú flipas tío!. – me miraban los dos con cara de pocos amigos, por lo que continué, aunque me parecía absurdo – Miren; no tengo ni idea de quién es “el Disidente”, pero lo que les puedo asegurar es que si hay alguien que no puede ser, ese es José.

_ Al parecer, nos hemos equivocado contigo. Vas de listillo y no nos gustan los listillos. Nos estás haciendo enfadar y eso puede resultar malo para ti. - me dijo el más joven de los agentes -.

_ Miren; yo no voy de "listillo", se lo puedo asegurar, y nada más lejos de mi intención que enfadarles. Está bien, reconozco que alguna vez oí hablar del "Disidente", pero nunca le he visto, enserio. He acudido a cientos de asambleas de barrio, pero ninguna trascendente ni organizativa. Es que les aseguro que en realidad no sé por qué me han detenido de la forma en que me han detenido.


         

                                                Madrid, mañana del 16 de Mayo


Jorge había pasado una noche incómoda, le despertó un fuerte pinchazo en el costado derecho, al darse la vuelta en la cama. Primero; pensó que estaba lloviendo, ya que le llegaba el murmullo del agua al caer, pero después, reparó en que la procedencia del ruido no era la ventana, sino el baño. Abrió los ojos para cerciorarse, y pudo comprobar, que los rayos de luz perforaban la persiana que no estaba completamente bajada. Se incorporó en la cama, se tocó el costado derecho - ¡ hostias, como dolía! – después de dar un pequeño respingo y una queja reprimida, se miró la zona, comprobando, que estaba inundada por un derrame interno y la hinchazón era moderada. El ruido del agua al caer del baño, dejó de escucharse, cogió un cigarrillo del paquete de tabaco que había encima de la mesita y un encendedor. Comenzó a fumar abstraído, pensando en secuencias vividas la noche anterior. Apretó, sin prestar demasiada atención, el botón del mando a distancia para poner la televisión. La imagen que le ofrecía la cadena de televisión pública, eran las noticias, hacía tiempo que Jorge no prestaba demasiada atención a las noticias de televisión y mucho menos las que provenían de la cadena pública. Por lo que siguió repasando su mala suerte de la noche anterior y de cómo el cabronazo del UIP de turno, tuvo que encontrar su cuerpo, interponiéndose en el movimiento mecánico de su brazo mientras manejaba la defensa, más comúnmente denominada porra.

Le venía a la cabeza la noche anterior, la explosión, el aturdimiento, el desconcierto y la incertidumbre. Después, el miedo y el tumulto producido durante la carga policial. A pesar de la carrera, por un momento, pudo ver como José increpaba a Pedro, hubo un momento de clara discusión entre los dos compañeros. Acto seguido, notó el palotazo y ya todo le dio un poco igual, durante algunos minutos, bastante tenía con llenar sus pulmones de aire. Raquel insistía en que acudiesen a un hospital para que le echasen un vistazo, a lo que él se negó. Con todo, pasaron por un centro de salud, que en su día tenía servicio de urgencias, pero hacía más de un año que se mantenía cerrado por las noches. Decidieron, que tanto para él como para Raquel, se había acabado la noche. Regresaban a casa. Por suerte podrían dormir juntos, ya que los padres de Jorge habían acudido a la boda de unos amigos fuera de Madrid. Recordaba el empeño de Raquel por coger un taxi, y el suyo por volver en Metro, a pesar de la incertidumbre que comenzaba a embargarle sobre el alcance de la lesión, y el temor de que el envalentonamiento inicial y el hacerse el machote, se  pudiese  volver en su contra.


La pomada que untó Raquel sobre la zona proporcionando un suave masaje, el canuto de maría y el antiinflamatorio, le dejaron en condiciones medianamente aceptables, para poder cumplir con las expectativas que había puestas en aquella noche planeada con anterioridad por la pareja. Y ¡joder, qué noche!. La verdad es que no ha estado nada mal – pensaba esto Jorge, cuando apareció en la habitación Raquel -.
 

Raquel salía del baño, portando, como única vestimenta, una toalla en la cabeza, recogiendo el pelo mojado a modo de turbante. Jorge se la quedó mirando y no pudo reprimir un silbido piropeando su cuerpo.

_  Cómo te encuentras cari? – le preguntó a Jorge mientras se colocaba el tanga – si quieres te vuelvo a untar otra vez crema. 

_ Me duele menos que anoche, si me quieres echar más crema, yo creo que son esas manos las que me curan.


La mujer, esbozó una sonrisa y se inclinó, buscando los labios de su novio, embelesado admirando sus bonitos y generosos pechos, para besarlos con un beso profundo que comenzaba a extenderse, cuando reparó en lo que el presentador de televisión anunciaba.


“Con respecto a la explosión de ayer, tras los incidentes acontecidos después de la Manifestación Aniversario del 15M. Todo parece indicar, a pesar de que continúan las investigaciones policiales, que pudiera tratarse de un atentado, perpetrado por alguno de los grupos antisistema que se camuflan en el interior de dicho Movimiento. Al parecer, el coche bomba, explosionó al impactar contra uno de los vehículos de transporte de la policía, generando la explosión simultánea de los dos vehículos. La policía científica, sigue investigando en el lugar de los hechos. Hay dos policías heridos, uno de ellos con pronóstico grave, y un civil que todavía sigue en la UCI del Hospital Gregorio Marañón, pero por el que, al parecer, no se teme por su vida. Como les informábamos, continúan las pesquisas policiales, por lo que, resulta prematuro realizar cualquier tipo de conjetura sobre los hechos ocurridos. Les seguiremos informando”.


Raquel y Jorge se miraban estupefactos, asombrados, no daban crédito a lo que acababan de escuchar. Por fin Jorge pudo pronunciar un casi ininteligible: “Joder!, un atentado. Yo es que alucino!”.